
El papa León XIV realizó este domingo un recorrido por la explanada del santuario de Lourdes durante la procesión de las antorchas, evento que marcó el cierre de su tercera jornada en Francia.
Acompañado de miles de peregrinos, el papa sostuvo una vela mientras rezaba el rosario en la oscuridad nocturna, abarcando toda la pradera del santuario mariano. Al finalizar la procesión, manifestó su gratitud por poder participar, expresando que se sentía como un «peregrino entre los peregrinos».
El papa recordó la invitación de la Virgen hecha a través de Santa Bernadette, alentando a los fieles a responder con amor a esa llamada. Subrayó el acto de fe de los millones de peregrinos que cada año visitan Lourdes, muchos de ellos buscando sanación en el manantial del lugar. También hizo referencia a las «intenciones más anheladas y urgentes» de los peregrinos y los enfermos en el mundo.
Su oración culminó con un deseo de que la luz de las velas, llevadas por los asistentes, sea un símbolo de esperanza y guía hacia la vida eterna.
Por otro lado, la procesión culminó ante la fachada del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, donde se habían cubierto los mosaicos dorados de Marko Rupnik, un artista esloveno acusado de agresiones. El obispo de Lourdes, Jean-Marc Micas, tomó la decisión de cubrir estas obras por respeto a las víctimas de abuso. En su lugar, se colocaron paneles conmemorativos de la visita del papa. La situación sobre el futuro de estos mosaicos aún está pendiente de resolución.
DCN/Agencias