
El Papa León XIV se reunió el 27 de septiembre con obispos franceses en Lourdes, donde hizo un llamado a mantener la «máxima vigilancia» frente a los abusos contra menores en la Iglesia. Durante esta reunión, el Papa mencionó el «doloroso flagelo de los abusos a menores cometidos por miembros del clero o en el contexto eclesial» y destacó la importancia de las medidas tomadas para su prevención y protección.
El pontífice subrayó la necesidad de continuar con el trabajo realizado hasta ahora y enfatizó la vigilancia en este tema tan delicado. Posteriormente, está previsto que se reúna de manera privada con siete víctimas de abusos en el seno de la iglesia.
Además, el Papa instó a los obispos a defender la libertad y el derecho de la Iglesia a evangelizar en un contexto social caracterizado por «una inquietante polarización» y un «declive de la fraternidad».
Durante la misa multitudinaria en Lourdes, el Papa hizo referencia al mensaje que la Virgen María confió a santa Bernardita, describiéndolo como «una llamada a la conversión» que es tanto tierna como apremiante. Explicó que la conversión implica «abandonar los senderos del extravío» para seguir el «Camino de la Vida» y abrir el corazón a una alegría duradera.
El Papa también reiteró que Jesús exhorta a la penitencia, ampliando así la visión de la vida terrenal hacia la vida eterna.
DCN/Agencias