
La pobreza monetaria en la Unión Europea (UE) ha mostrado una leve reducción en la última década, disminuyendo del 17,4% en 2015 al 16,2% en 2023. Sin embargo, este avance general oculta desigualdades significativas entre los 27 Estados miembros.
Así lo indica un estudio de las investigadoras Silvia Megyesiova y Cecília Olexová, de la Universidad de Economía y Negocios de Bratislava (Eslovaquia), publicado en la revista PLOS One. El análisis examina el efecto de las políticas sociales y las disparidades socioeconómicas en tres períodos: antes de la pandemia (2015-2019), durante la crisis del COVID-19 en 2020 y el período de recuperación (2021-2023).
Según la investigación, los países con mayor vulnerabilidad en la UE durante los últimos tres años fueron Bulgaria, Rumanía, Grecia y Letonia, donde se evidencian altas tasas de privación de vivienda, escasez material y un rezago tecnológico notable, con solo el 40,2% de la población poseyendo habilidades digitales básicas.
En contraste, el informe identifica a las economías más robustas del bloque: Irlanda, República Checa, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia y Malta. La República Checa y Finlandia destacan por ofrecer la mayor protección social y tener la menor tasa de pobreza monetaria (10,7%) y el nivel más alto de alfabetización digital (75,6%).
España, por su parte, se encuentra en un nivel intermedio de vulnerabilidad, similar a Italia, Portugal, Lituania y Estonia. A pesar de no alcanzar los niveles críticos del este, enfrenta persistentes desafíos relacionados con la pobreza laboral y el acceso a viviendas asequibles. En el caso español, el estudio resalta que, tras un descenso del PIB real del 10,9% en 2020, la recuperación laboral aún no es suficiente para resolver problemas estructurales en vivienda y calidad de empleo.
DCN/Agencias