Este lunes, Estados Unidos intensificó su presión sobre Irán tras el anuncio del secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien mencionó el inicio de un “Día D económico”, considerado como “la ofensiva financiera más importante” en contra de un adversario. Bessent indicó que el Gobierno está “en la fase final” de su estrategia, con medidas económicas que comenzarán “al amanecer”, buscando cortar todas las líneas de financiamiento que sostienen al régimen iraní.
El funcionario advirtió que aquellos países que continúen comprando o transportando petróleo iraní, faciliten flujos financieros, gestionen vuelos, mantengan registros de buques o permitan transferencias de combustible enfrentarán un aislamiento acelerado.
Las declaraciones de Bessent se suman a las del presidente Donald Trump, quien la semana pasada presentó “la operación económica más demoledora jamás emprendida contra un país”. Hasta el momento, no se han especificado las medidas a implementarse.
En cuanto a las sanciones, el paquete podría incluir sanciones secundarias contra naciones y entidades que sigan adquiriendo petróleo iraní, procesen sus finanzas, operen bancos relacionados o apoyen el transporte marítimo. Estas acciones se agregarían al bloqueo naval ya en curso. El Tesoro afirma que la campaña militar de Trump ha debilitado significativamente las capacidades militares de Irán y su programa nuclear.
Los mercados mostraron reacciones mixtas: el Brent se cotizaba cerca de $91,5, un 2 % menos que el cierre del viernes, y el West Texas Intermediate estaba en $86,2, un 1,5 % menos que la semana anterior. Estos movimientos podrían deberse a una toma de beneficios y un aumento temporal de petroleros en el estrecho de Ormuz, con alrededor de 40 embarcaciones transportando cerca de 16 millones de barriles, superando los 15–20 buques de noches anteriores, aunque aún por debajo de los niveles previos al conflicto.
DCN/Agencias