
Un grupo de siete países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) manifestó su «profunda preocupación» por las recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en las que anunció la supresión de las elecciones en el país, junto a reformas que podrían afectar los derechos humanos.
La declaración fue firmada por Antigua y Barbuda, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Jamaica, República Dominicana y Uruguay, y subraya que la democracia representativa exige pluralismo político, elecciones multipartidistas auténticas y un respeto total por los derechos humanos.
Los firmantes señalaron que «elecciones sin competencia política genuina no pueden considerarse una expresión libre y democrática de la voluntad popular», refiriéndose a los anuncios efectuados por Ortega y la Asamblea Nacional de Nicaragua. Así, esta postura cuestiona la validez de un proceso electoral real.
Además, el comunicado advierte que «tales medidas debilitan el ejercicio de los derechos políticos garantizados por la Convención Americana sobre Derechos Humanos» y son incompatibles con la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana. Los países instan a las autoridades nicaragüenses a cumplir con sus compromisos internacionales y a asegurar la participación ciudadana en condiciones igualitarias.
Este pronunciamiento se produce un día antes de que el Consejo Permanente de la OEA se reúna para analizar la situación en Nicaragua y discuta la convocatoria a una reunión de Ministros de Relaciones Exteriores.
Nicaragua se retiró formalmente de la OEA en 2023, tras completar el proceso de salida iniciado por el régimen de Ortega, por lo que actualmente no tiene representación ante el organismo.
Esta sesión tiene lugar después de que Ortega, quien dirige el país junto a su esposa, Rosario Murillo, declarara el 19 de julio durante un mitin que en Nicaragua «no volverán a haber elecciones» para que la oposición «atrape el poder». Estas declaraciones fueron matizadas días después por Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, al afirmar que sí habrá elecciones, pero tras una reforma constitucional que excluya a «los traidores de la patria», refiriéndose a la oposición.
Las palabras de Ortega generaron reacciones en países vecinos como Costa Rica, Panamá y Guatemala, así como reacciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
DCN/Agencias