
Constantemente, las fallas eléctricas han impactado la planta potabilizadora en Trujillo, dejando sin suministro de agua a los habitantes de Valera y Carvajal. La presidenta de Hidroandes, Yunetci Castro, comunicó que las variaciones en el fluido eléctrico han interrumpido de manera crítica la distribución de agua potable hacia los municipios de Valera y San Rafael de Carvajal. La inestabilidad del servicio eléctrico frena los sistemas de bombeo, complicando la actividad de las instalaciones hídricas.
Castro explicó que cada vez que hay una caída en el suministro eléctrico o un cambio en el voltaje, se debe parar inmediatamente la maquinaria de la planta para evitar daños. Esto implica seguir un riguroso protocolo de seguridad técnica, que requiere al menos sesenta minutos para reiniciar los equipos de bombeo. Según indicó Castro, «cuando hay alguna fluctuación o se va la luz, la planta se detiene. Volver a encender los equipos toma alrededor de una hora, pero si se produce otra interrupción, el proceso se repite.»
La recurrencia de estos problemas eléctricos ha interrumpido el ciclo de arranque, atrasando la presurización de las tuberías que llevan agua a las comunidades. Además, la directiva de Hidroandes resaltó que la restitucción del servicio a las redes de distribución requerirá tiempo, debido a la pérdida de presión en las líneas principales. Como resultado, las zonas más elevadas y las comunidades alejadas son las que enfrentan mayores demoras en recibir agua.
Por otra parte, las brigadas de Hidroandes están en las estaciones de bombeo esperando que el sistema eléctrico regional logre niveles de voltaje seguros para reanudar las operaciones. Los técnicos mantienen comunicación constante con la empresa eléctrica para coordinar los momentos adecuados para reiniciar el bombeo.
Esta situación ha afectado de manera considerable a los habitantes de Valera y Carvajal, que se enfrentan a una escasez de agua potable en medio de prolongadas interrupciones eléctricas.
DCN/Agencias