NAD revela el emotivo encuentro con Franco, el trovador del aeropuerto: la voz inmortal de La Chinita resuena aún más fuerte.

Desde la inauguración del Aeropuerto Internacional La Chinita, este ha sido más que un punto de tránsito; se ha convertido en un escenario emblemático para Adolfo Ramón Franco Madriz, conocido como «Franco». A sus 70 años y con una vida marcada por la ceguera desde su nacimiento, Franco supo interpretar el bullicio del aeropuerto, utilizando su aguda percepción auditiva y su pasión por la música, que abrazó desde niño cuando escuchaba un viejo radio.

Originario de Coro, estado Falcón, Franco llegó a Zulia en su infancia, donde sus padres lo inscribieron en la Asociación Zuliana de Ciegos. Allí, cultivó su carácter mientras aprendía a valerse por sí mismo. Sin embargo, su verdadero talento emergió al cantar.

En 1978, con solo 20 años, Franco hizo su debut en el aeropuerto. Sin micrófonos ni amplificadores, ofrecía su voz a capella, deleitando a los viajeros con canciones que lo acompañaron desde su niñez, interpretando a artistas como Simón Díaz y Oscar D’León. Lo que comenzó como una performance casual, pronto se transformó en una residencia artística que duraría más de 30 años. En ese tiempo, se convirtió en un referente dentro del aeropuerto, conectando con familias, turistas y ejecutivos que lo reconocían y apreciaban.

Su presencia fue tan impactante que muchas estrellas de la música, tanto nacionales como internacionales, se detuvieron a escuchar y extender su apoyo. Entre esos encuentros, destaca su relación con Oscar D’León, quien no solo lo apadrinó, sino que lo llevó a cantar en importantes escenarios como el Teatro Baralt y a la televisión nacional, lo que estableció a Franco como un artista reconocido.

Con la llegada de la pandemia de Covid-19 en 2020, la vida de Franco dio un giro. Las restricciones y sus limitaciones físicas lo llevaron a retirarse, dejando atrás el bullicio y los aplausos del aeropuerto. Actualmente reside en una modesta casa en el sector Santo Domingo de Haticos por Arriba, donde está acompañado de sus hermanas, quienes se ocupan de su bienestar.

A pesar de estar alejado de los escenarios, la música sigue presente en su hogar, así como los recuerdos de una vida dedicada a la alegría a través del canto. Franco permanece en el corazón colectivo como «El Trovador del Aeropuerto», un símbolo de cómo la música puede trascender barreras y tiempos.

DCN/Agencias

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