
El politólogo Walter Molina manifestó que la reciente aprobación de la reforma parcial a la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por parte de la Asamblea Nacional representa un avance significativo hacia la reinstitucionalización y un posible inicio de transición política en Venezuela. Molina subrayó que la reestructuración del TSJ es esencial para asegurar la estabilidad jurídica y institucional, especialmente de cara a un futuro proceso electoral.
La reforma modifica la composición del Comité de Postulaciones Judiciales, aumentando sus miembros de 21 a 23, con 12 representantes de la sociedad civil y 11 diputados. Aunque varias ONG han argumentado que los legisladores no deberían formar parte de este comité, el cambio busca modificar el equilibrio de poder en la evaluación de candidatos.
Molina resaltó que el éxito del nuevo esquema dependerá de la integridad y competencia de los miembros de la sociedad civil. «Es necesario que los 12 representantes sean personas correctas y honorables para lograr un equilibrio verdadero», señaló.
El politólogo también advirtió sobre el riesgo de que la cuota de la sociedad civil sea ocupada por individuos con vínculos partidistas. Recordó que el chavismo ha empleado tácticas similares en el pasado. Ante este panorama, instó a la ciudadanía a monitorear rigurosamente cada fase de las postulaciones para evitar negociaciones políticas encubiertas.
Finalmente, Molina insistió en que la reestructuración del TSJ es un paso previo indispensable para la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE), y que un TSJ controlado puede socavar cualquier proceso electoral genuino, abogando por la necesidad de una reforma real del sistema judicial y la restauración de las condiciones democráticas.
DCN/Agencias