
Durante más de diez años, la oposición venezolana ha señalado irregularidades en los procesos electorales. Aunque estos reclamos no cambiaron el control político del país de inmediato, propiciaron el perfeccionamiento de la organización, defensa del voto y documentación de los resultados. Esta experiencia fue crucial para evidenciar el fraude en las elecciones del 28 de julio de 2024.
Las actas del Comando ConVzla indicaron que Edmundo González habría conseguido casi el 70% de los votos, superando a Nicolás Maduro, quien obtuvo alrededor del 30%. Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro como ganador, desencadenando una represión que dejó miles de presos políticos, validada posteriormente por el Tribunal Supremo de Justicia.
A mediados de julio, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó la publicación de un informe clasificado de la CIA, en el cual se discutió la posible manipulación en el sistema electoral venezolano. Este documento, de seis páginas, surgió en el contexto de la propaganda de Trump sobre fraudes electorales en su propio país.
Expertos como Nazly Escalona y Juan Manuel Trak señalaron que la manipulación real no reside tanto en los equipos electrónicos, sino en las condiciones en las que se realizan las elecciones. Trak subrayó que la presión sobre candidatos y la falta de libertad de expresión eran factores clave que alteraban los resultados.
Escalona, por su parte, consideró que el informe de la CIA no ofrecía novedades y enfatizó que las irregularidades en el pasado se dieron principalmente a nivel manual, con aumentos artificiales en las votaciones en ciertos centros electorales. Según los expertos, el fraude se basa más en el aprovechamiento de las condiciones políticas que en la tecnología misma.
DCN/Agencias