
Luis Izquiel, abogado y especialista en seguridad, afirmó que la eliminación de las alcabalas urbanas responde a un clamor nacional por el rechazo a los abusos policiales. Según Izquiel, estos puntos de control frecuentemente incumplían con las normas de identificación y señalización oficiales.
El experto señaló que muchas alcabalas se convirtieron en espacios de extorsión, lo que la población suele llamar «matraca». Indicó que estos puestos fijos han perdido su efectividad comparados con el patrullaje constante de las unidades policiales.
A pesar de su crítica, Izquiel consideró que no se deberían eliminar por completo las alcabalas, ya que en ciertas circunstancias pueden resultar necesarias. Resaltó que la medida tomada es insuficiente sin una depuración adecuada de los cuerpos de seguridad, manifestando su preocupación por el hecho de que los mismos funcionarios que operaban en las alcabalas ahora pasen a realizar patrullajes, ya que también podrían representar un riesgo para la ciudadanía.
DCN/Agencias