
Este viernes, Irán rechazó las nuevas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, tildándolas de “terrorismo de Estado” y subrayando que los países del mundo tienen el deber legal de no implementarlas. La declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores se dio en el marco de esfuerzos de mediación regional para reactivar el tráfico por el estrecho de Ormuz, vital para el suministro mundial de petróleo antes del conflicto de hace medio año.
El gobierno del expresidente Donald Trump alertó el lunes que las naciones que mantengan relaciones comerciales con Irán podrían enfrentar sanciones secundarias, marcando lo que ellos describieron como un “Día D económico”. A pesar de esto, el Departamento del Tesoro no adoptó medidas concretas. Trump reafirmó el jueves que no hay negociaciones en curso con Teherán, mientras la Casa Blanca declaró que su campaña económica seguiría hasta que Irán se disponga a dialogar de manera seria.
Irán, en su comunicación, insistió en que las naciones deben abstenerse de aplicar las sanciones estadounidenses, señalando que hacerlo las convertiría en cómplices de la imposición de un Estado sobre otros. Además, catalogó las nuevas sanciones como un “crimen contra la humanidad”, afectando la salud y sustento de millones.
En medio de esta situación, mediadores, incluidos representantes de Qatar, han intensificado los esfuerzos para restaurar la normalidad en la navegación por el estrecho de Ormuz. El primer ministro de Qatar, jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, mantuvo conversaciones en Teherán, donde subrayó la importancia de volver a la situación anterior al conflicto. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, consideró las pláticas “creativas” y reiteró la necesidad de que EE. UU. detenga la presión económica y militar.
DCN/Agencias