
Una investigación de InSight Crime determinó que la salida de Nicolás Maduro del poder no ha implicado la desarticulación del crimen organizado en Venezuela, ya que las redes ilícitas operan bajo una estructura descentralizada que trasciende a cualquier figura política.
El informe, publicado el 14 de agosto, destaca que durante décadas, diversas economías criminales han sido absorbidas por instituciones políticas y cuerpos de seguridad. Las actividades de narcotráfico, minería ilegal, estructuras carcelarias y guerrillas han quedado entrelazadas, formando lo que el estudio denomina un “Estado híbrido”. Este modelo explica por qué cambios en la cúpula del régimen no afectan el funcionamiento de las estructuras delictivas. Según el análisis, estas redes combinan poder militar, lealtades políticas y corrupción.
La investigación revela que Hugo Chávez sembró las bases para que sectores militares y estatales se beneficiaran de actividades ilícitas, y que Maduro consolidó este sistema a través de acuerdos con organizaciones criminales y redes de poder. En este contexto, se mencionan los colectivos, grupos civiles armados que controlan territorios y participan en la represión, así como los pranatos, estructuras carcelarias que han expandido su influencia más allá de las prisiones.
También se citan al Cartel de los Soles, vinculado al narcotráfico y amparado en la impunidad, y a los sindicatos mineros, que gestionan la extracción de oro con respaldo estatal.
InSight Crime evalúa, además, las decisiones tomadas por Delcy Rodríguez, indicando que sus acciones parecen más dirigidas a una reorganización interna que a una reforma del sistema. La investigación concluye que la estructura criminal mantiene sus bases fundamentales a pesar de cambios en el gobierno y que el carácter descentralizado de estas redes complica su desmantelamiento.
DCN/Agencias