El desgarrador relato de familias que buscan a migrantes desaparecidos en Marruecos: ‘¿Has visto a mi hijo?’

“¿Has visto a mi hijo?, ¿Lo conoces?”. Esta inquietante pregunta resuena en la frontera de Marruecos con Ceuta. Decenas de familias marroquíes esperan, con la esperanza de ver a sus seres queridos o al menos obtener noticias sobre su paradero.

Entre ellas está Zahra (nombre ficticio), que aguarda noticias de su hermano Abjanib, de 23 años, y Ibrahim, quien busca a su hijo de 17 años. Provenientes de ciudades como Tánger, Fez y Casablanca, piden respuestas.

Se encuentran a poco metros del paso fronterizo, frente a una valla de alambre de espino. Sus hijos cruzaron hace días, atraídos por falsos rumores sobre la apertura de Ceuta, sin imaginar la tragedia que les esperaba. Ya se han reportado al menos 72 muertos y un número indeterminado de desaparecidos.

Zahra, propietaria de una tienda de fotografía en Tánger, no entiende por qué su hermano decidió arriesgar su vida. “Los jóvenes buscan un futuro mejor, pero no es la manera”, reflexiona, mientras muestra fotos de él en su móvil.

Ibrahim, visiblemente afectado, recibe consuelo de su esposa mientras asegura que no tienen noticias de su hijo. “Nos dijeron que no está detenido y no hay registro de muertos de 18 años en Marruecos”, dice. Han visitado hospitales, pero no ha habido éxito en sus búsquedas.

Un grupo de jóvenes regresa después de intentar cruzar a Ceuta. Están cansados y, algunos, heridos. “¿Has visto a este chico?”, preguntan las familias a quienes encuentran.

“Volveré, pero solo”

Ayoub, con heridas visibles, regresa decepcionado. Explica que fue agredido por agentes españoles y que no obtuvo lo esperado. “Nos dejaron pasar, pero allí no nos querían”, menciona. Ahora planea regresar y pensar en su futuro.

Mohamed, de 26 años, también desea intentarlo nuevamente pero solo. Indica que el caos en Ceuta fue causado por otros jóvenes a su llegada, lo que llevó al cierre de la frontera. “Iré directamente a España”, asegura.

“Había muchos muertos”

Jalil, un sudanés que trabaja en Casablanca, encontró en las redes sociales el rumor de un paso libre hacia Ceuta. Al llegar, se lanzó al mar, pero ahora ha vuelto herido. “La situación era crítica. Había muchos muertos”, comenta.

Los relatos de migrantes sobre la crisis se multiplican, describiendo escenas de pánico en el agua. Hassan, también herido, comparte su experiencia de haber cruzado a nado con su hijo, pero regresó al no ver estabilidad en la situación.

En Fnideq, el ambiente se va normalizando, aunque muchos siguen buscando a sus seres queridos. Las patrullas de rescate continúan su labor, mientras las familias esperan respuestas que, para algunas, podrían no llegar nunca.

DCN/Agencias

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