
La reanudación de las relaciones consulares entre Chile y Venezuela marca el fin de casi dos años de ruptura diplomática, abriendo un nuevo canal de comunicación. Sin embargo, persiste una incertidumbre: si este acercamiento tendrá impacto en la investigación que la Fiscalía chilena mantiene contra Diosdado Cabello, ministro del Interior del chavismo, por el secuestro y asesinato del exteniente venezolano Ronald Ojeda.
A pesar de este acuerdo diplomático, la situación legal de Cabello no ha cambiado. La investigación continúa, pero no ha habido formalización de cargos ni solicitudes de extradición de parte de las autoridades chilenas.
La revisión de documentos y reportes indica que la cooperación judicial entre ambos países ya comenzaba a reactivarse antes de la reanudación consular, especialmente tras la caída de Nicolás Maduro y la salida de Tarek William Saab de la Fiscalía venezolana. Esto sugiere que la falta de relaciones diplomáticas no era el único obstáculo para el proceso judicial.
La situación del caso revela una disimilitud en las fases del proceso. Mientras la investigación sobre los ejecutores del asesinato de Ojeda avanzó hacia la fase de juicio, el expediente de Cabello sigue estancado. A pesar de ser el principal investigado, no ha habido avances en su caso desde inicios de 2026.
Chile, a lo largo del último año y medio, ha presentado 12 solicitudes de extradición a Venezuela, ninguna de ellas dirigida a Cabello, lo que indica un patrón constante desde antes y después de la renovación de relaciones.
Además, se ha mencionado que Caracas habría condicionado el restablecimiento de relaciones a que Chile evitara la confrontación pública con el régimen. En diciembre de 2025, el ex presidente electo José Antonio Kast expresó su apoyo a cualquier acción que termine con la dictadura en Venezuela, recibiendo una respuesta contundente de Maduro. Sin embargo, esas declaraciones no parecen haber afectado el proceso de normalización entre ambos países.
DCN/Agencias