
El comercio en Venezuela atraviesa una transformación significativa con la reciente implementación de la factura electrónica. Esta transición no se limita a modernizar las herramientas de trabajo, sino que constituye un pilar fundamental para una reestructuración tributaria que busca un control más riguroso sobre el flujo económico y mejorar la relación entre el fisco y los comercios.
Richard Ujueta, representante de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom), destacó que no solo se trata de cambiar la impresión física de facturas por versiones digitales. La medida también implica la automatización de los libros de compras y ventas, permitiendo así a las autoridades tributarias acceder a registros detallados en tiempo real. Esto persigue erradicar las brechas de opacidad que históricamente han dificultado la fiscalización.
La nueva supervisión busca reducir distorsiones en el mercado local, como la entrada no regulada de mercancías bajo esquemas «puerta a puerta». Al rastrear la procedencia y distribución de productos, esta herramienta se convierte en un mecanismo efectivo contra el contrabando, brindando un alivio a los productores nacionales que enfrentan competencia desleal de insumos que no son declarados.
Además, la adopción del modelo digital facilita un sistema de auditoría remota. La necesidad de que funcionarios revisen físicamente los locales se reemplaza por un proceso automatizado de cruce de datos. Paralelamente, el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) está implementando plataformas digitales para disminuir los trámites presenciales. Esta innovación busca mejorar la recaudación y proteger los derechos del consumidor dentro del país.
Estas acciones marcan un paso importante hacia la modernización del sistema fiscal venezolano, creando un entorno más transparente para las operaciones comerciales y fortaleciendo el control tributario en un mercado en constante cambio.
DCN/Agencias