
La Fiscalía chilena ha formalizado en ausencia a dos ciudadanos venezolanos por su presunta vinculación en una red de lavado de dinero asociada al Tren de Aragua. Los acusados, Marcos de Jesús Reyes Acosta y Willasander Tejedor Ruiz, se encuentran detenidos en Estados Unidos, desde donde las autoridades chilenas están gestionando su extradición para que enfrenten el proceso judicial en Chile.
Según los informes de la Fiscalía, Reyes Acosta es señalado como propietario y accionista de una empresa que se utilizaría como fachada en la estructura de blanqueo de capitales. Por su parte, Tejedor Ruiz es considerado el testaferro de la organización criminal. El fiscal Milibor Bugueño indicó que el tribunal acreditó la conexión de ambos con los delitos investigados, lo que respalda la solicitud de extradición.
Ambos fueron arrestados en territorio estadounidense por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras una alerta internacional emitida por Chile a través de Interpol. Esto llevó a Chile a emprender los trámites necesarios para solicitar oficialmente su extradición.
La investigación comenzó en junio, cuando las autoridades chilenas desarticularon una estructura financiera relacionada con el Tren de Aragua. Se estima que la red permitió la salida de aproximadamente 78.000 millones de pesos chilenos, equivalentes a cerca de 90 millones de dólares, gran parte de los cuales fue transferida usando criptomonedas.
Las autoridades afirman que la organización empleaba empresas y diversos mecanismos financieros para encubrir y transferir dinero generado a partir de actividades ilícitas, incluyendo extorsiones. Se cree que parte de estos fondos fue enviado a uno de los líderes del grupo, Carlos “El Bobby” Gómez, quien actualmente se encuentra detenido en una cárcel de Colombia.
Además, en junio, otros 17 presuntos integrantes de esta red fueron formalizados en Chile; 14 de ellos están bajo prisión preventiva mientras se continúa con las investigaciones.
El Tren de Aragua, que surgió en Venezuela, ha extendido sus operaciones a varios países de la región y está vinculado a delitos de homicidio, extorsión, secuestros y tráfico de personas. Su expansión ha seguido las rutas utilizadas por migrantes venezolanos, y Estados Unidos ha clasificado al grupo dentro de las organizaciones terroristas, junto a otras pandillas criminales.
DCN/Agencias