
Más de 150 cuerpos sin identificar han sido sepultados en el cementerio La Esperanza, ubicado en el municipio de Catia La Mar, tras los devastadores terremotos que azotaron Venezuela y dejaron un saldo trágico de más de 3.300 fallecidos. Los potentes sismos, de magnitud 7.2 y 7.5, causaron el colapso de edificaciones en Caracas y arrasaron el estado de La Guaira, donde todavía hay personas que buscan a sus seres queridos entre los escombros.
Las autoridades informaron que al menos 3.342 personas perdieron la vida y más de 16.740 resultaron heridas. En el cementerio de La Esperanza, un grupo de trabajadores empleó retroexcavadoras para cavar zanjas en una zona desértica, con el objetivo de ofrecer sepultura digna a los fallecidos. Eli Zavala, un residente de la comunidad, comentó que comenzaron a realizar las tumbas inmediatamente después de los sismos para dar un último adiós a las víctimas.
Los entierros están organizados con un sistema de numeración y códigos para facilitar futuros reconocimientos por parte de familiares. Las autoridades también documentaron la condición de cada cadáver con fotografías antes del sepelio. Las tumbas, delimitadas por piedras blancas, llevan un pequeño ramo de flores y una cruz blanca que posee una placa con la inscripción «Identificación especial» y la fecha del 24 de junio.
La severidad de la tragedia ha desbordado la capacidad de las morgues y hospitales locales. Un depósito temporal para los cuerpos ha sido establecido en los silos del puerto de La Guaira. Mientras se dio este panorama, el pueblo venezolano celebró el día de la independencia. Durante un acto con bandera a media asta, la presidenta Delcy Rodríguez aseguró que no habrá explosiones sociales a pesar de las quejas de la población.
En La Guaira, muchos continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros. Zuly, una madre en busca de su hijo de 23 años, expresó su desesperación y determinación, afirmando que no se retirará del lugar hasta encontrarlo. Ella ha estado durmiendo en una plazuela cercana a la panadería donde trabajaba su hijo, con la esperanza de hallarlo con vida.
DCN/Agencias