La Comisión Europea ha propuesto una reforma integral destinada a disminuir la fragmentación en el mercado bancario y liberar capital para potenciar el crédito en la Unión Europea. Según Bruselas, a pesar de los avances logrados en la última década con la Unión Bancaria, los sistemas financieros de los distintos países aún funcionan bajo reglas y criterios variados, lo que limita la competitividad del sector y su capacidad de financiación para empresas y hogares.
En su informe publicado recientemente, se sugiere promover la actividad transfronteriza, simplificar la supervisión y fortalecer la integración de los mercados de capitales a través de conexiones más estrechas con la Unión de Ahorro e Inversiones. La Comisión aclara que estos cambios no equivalen a una desregulación, aunque algunas medidas buscan relajar normas anteriores para facilitar la operación de los bancos en diferentes naciones.
Bruselas estima que eliminar las barreras regulatorias podría ser clave para cubrir las necesidades de inversión anuales del bloque, que se calculan en 1,2 billones de euros, abarcando áreas como tecnología limpia, defensa e inteligencia artificial.
Uno de los aspectos más relevantes de la propuesta es la disminución de la discrecionalidad nacional. Con normas más armonizadas a nivel europeo, las autoridades de cada país perderían parte del control sobre el capital y la liquidez de las filiales locales, así como sobre fusiones y adquisiciones transfronterizas. La Comisión sostiene que un mercado bancario único no puede funcionar si los países siguen interpretando y aplicando las normas de manera diferente, y que una mayor armonización permitiría liberar recursos para incrementar el crédito en toda la UE.
DCN/Agencias