El gobierno panameño confirmó irregularidades sustanciales en la Dirección General de Impuestos (DGI), revelando un fraude aproximado de 40 millones de dólares relacionado con créditos fiscales. Esta situación salió a la luz en julio, cuando se desmanteló un esquema de robo continuo en la entidad encargada de la recaudación fiscal.
Hasta el momento, las autoridades han arrestado a 17 personas, incluyendo abogados y funcionarios de la DGI, quienes han sido destituidos y enfrentan cargos por crimen organizado, corrupción y lavado de dinero. Felipe Chapman, ministro de Economía y Finanzas, indicó que la defraudación lleva años en marcha, implicando a funcionarios y vulnerando sistemas de control.
El modelo tributario panameño permite a los contribuyentes transferir sus saldos a favor a terceros con descuentos, lo que hace estos créditos atractivos en el sistema fiscal. Aunque no se han brindado detalles específicos sobre el funcionamiento del fraude, investigaciones periodísticas sugieren que los involucrados eliminaban del sistema operaciones comerciales que generaban obligaciones tributarias.
Posteriormente, estos montos eran transformados en créditos fiscales y transferidos a intermediarios y bancos, los cuales afirmaron haberlos adquirido de buena fe.
DCN/Agencias