Malvavisco: la hierba curativa que calma la tos y protege el sistema digestivo

Los tallos del malvavisco, también conocido como altea o hierba cañamera (Althaea officinalis), pueden llegar a medir hasta un metro y medio de altura y apenas se ramifican. Sus flores son de tonalidades blancas o ligeramente rosadas. La raíz de esta planta es rica en almidón, pectina y flavonoides, presentando un sabor dulzón debido a su alta concentración de polisacáridos.
Originaria de Europa, Asia Occidental y el norte de África, el malvavisco ha sido cultivada desde la antigüedad por sus propiedades medicinales. Se utiliza popularmente para tratar problemas respiratorios, digestivos y de la piel.
El médico Pablo López Schimpf señala que los mucílagos en esta planta son los responsables de su uso medicinal. Estos mucílagos constituyen entre el 5% y 20% de la planta, compuestos por galacturonorramnanos, carabínanos, glucanos y arabinogalactanos, encontrados principalmente en la raíz, aunque también en las hojas. Además, contiene flavonoides, taninos, ácidos fenólicos y pectinas en cantidades significativas.
En la tradición popular, el malvavisco se emplea para aliviar la tos y los síntomas del resfriado común. Según López Schimpf, los mucílagos recubren la mucosa, especialmente en la orofaringe, protegiéndola de inflamaciones, reduciendo la irritación y favoreciendo la rehidratación. Estudios clínicos han demostrado que el extracto de raíz de malvavisco actúa como antitusivo, disminuyendo la intensidad y frecuencia de la tos en niños.
El malvavisco también se reconoce por su papel en el tratamiento de trastornos gastrointestinales leves, como la hinchazón y la flatulencia. Organismos como la Escop (Cooperativa Científica Europea en Fitoterapia) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) respaldan su uso.
Además, se estudia su efectividad en aplicaciones tópicas como antinflamatorio y antipruriginoso para afecciones cutáneas como eccemas y forunculosis. Aunque requiere más investigación, algunos estudios sugieren que una pomada con 20% de extracto de raíz de malvavisco puede reducir la irritación de la piel.
Respecto a su consumo, tanto la raíz como las hojas se pueden preparar desecadas. López Schimpf recomienda macerar 150 ml de agua (máximo 40°C) sobre la raíz triturada, reposando por 30 minutos. Para manejar síntomas, sugiere dosis específicas según la edad, limitando a tres tomas diarias.
Sobre efectos secundarios, no se han reportado a dosis recomendadas, aunque se advierte que en embarazo, lactancia y en niños menores de tres años es preferible evitar su uso. Además, los mucílagos pueden interferir con la absorción de otros medicamentos, por lo que se recomienda separar su ingesta.
DCN/Agencias