Luis Vicente León, economista, señala que el notable movimiento en el tipo de cambio durante la primera mitad de julio es un ajuste del mercado, pero advierte que este proceso solo será sostenible con una disciplina fiscal rigurosa por parte del Gobierno.
Del 1 al 15 de julio, el tipo de cambio oficial pasó de 633 a casi 726 bolívares por dólar, representando una depreciación del 14,6%. En el mercado paralelo, el dólar aumentó de 737 a 829 bolívares, equivalente a un 12,5%. Este comportamiento redujo la brecha cambiaria de 16,3% a 14,2%, lo que implica una disminución relativa cercana al 13%.
León considera que el cierre de esta brecha es positivo, ya que minimiza las pérdidas cambiarias y las distorsiones en la formación de precios, lo que ayuda a moderar las presiones inflacionarias. Asegura que el ajuste del tipo de cambio responde a una mayor oferta de divisas y a un movimiento más rápido del tipo de cambio oficial, buscando alinearse a su valor real.
El economista también enfatiza que estos avances no son suficientes sin una política fiscal adecuada. Destaca que una parte importante de la liquidez en bolívares depende de la liberación de dólares desde la cuenta de Venezuela en el Tesoro estadounidense, un flujo que puede ser irregular. La situación de emergencia tras el desastre natural del 24 de junio también requiere atención inmediata, lo que sugiere que los recursos deben provenir de ajustes presupuestarios o financiamiento externo, y no de emisión monetaria.
León concluye que financiar los gastos mediante creación de dinero podría reabrir la brecha cambiaria y agravar la inflación, poniendo en riesgo la estabilidad económica del país.
DCN/Agencias