La inflación en la eurozona tuvo una moderación en junio, lo que brinda un alivio al Banco Central Europeo (BCE) antes de su reunión de política monetaria. Según Eurostat, la tasa anual bajó del 3,2% en mayo al 2,8%, marcando el primer descenso desde enero y sugiriendo la posibilidad de una pausa en el aumento de tasas.
La desaceleración fue amplia. La inflación subyacente, que no incluye energía y alimentos, disminuyó del 2,6% al 2,4%. En cuanto a la energía, este componente volátil pasó del 10,8% al 8,5%, y los servicios bajaron del 3,5% al 3,2%. En total, 22 de los 27 países de la UE reportaron caídas en su tasa general de inflación.
En las principales economías, Alemania registró un 2,4%, Francia un 2%, Italia un 3% y España un 3,6%, lo que refleja un alivio general, aunque desigual.
Este movimiento contrasta con la reciente decisión del BCE en junio, donde se incrementó la facilidad de depósito del 2% al 2,25%, la primera subida en casi tres años, impulsada por la inflación que alcanzó el 3,2% por la guerra en Irán.
Ahora, los datos de Eurostat proporcionan un argumento para quienes en el BCE abogan por una pausa, dado que las presiones inflacionarias comienzan a mostrar señales de relajación y el índice se acerca al objetivo del 2%. El BCE enfrenta el reto de controlar la inflación sin afectar demasiado una economía que aún presenta debilidades y riesgos energéticos y geopolíticos, con un margen más estrecho para endurecer la política monetaria.
Con información de Euronews
DCN/Agencias