
Equipos de rescate, tanto nacionales como internacionales, se abocan este viernes a la búsqueda de Fabio Bastardo, un niño de nueve años atrapado bajo los escombros del edificio Taihiti, un inmueble de doce pisos ubicado en Caraballeda. Esta área fue una de las más afectadas por los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, que ocurrieron el 24 de junio de 2026.
Las brigadas de salvamento, procedentes de España y Portugal, han trabajado en conjunto con cuerpos de socorro locales. Están utilizando sensores mecánicos, perros entrenados y drones para detectar señales de vida y planificar su acceso a la estructura colapsada. Los familiares de Fabio notificaron haber escuchado sonidos que sugieren una posible supervivencia en el área restringida.
Francisco Bastardo, padre del niño y marino de profesión, estaba navegando por el estrecho de Ormuz en el momento del desastre y regresó al país el pasado domingo para sumarse a las labores de rescate. Relató que, durante una videoconferencia, su hijo alertó a su madre sobre el temblor justo antes de perder la comunicación.
La abuela del menor, Rebeca, indicó que las vigilias familiares comenzaron el jueves. Informaron que el domingo lograron captar un silbido en respuesta a sus llamados y, el viernes, escucharon ruidos que parecían golpes provenientes de los escombros. Francisco expresó su confianza en que su hijo aún esté vivo, afirmando que responde a sus llamados.
Mientras tanto, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el tiempo. Sin embargo, la esperanza se reavivó tras el rescate de Hernán Gil, un vigilante que fue salvado después de ocho días bajo escombros en Catia La Mar. Hasta el momento, el balance de la emergencia hísmica en la región norte de Venezuela asciende a 2,595 fallecidos y 12,400 heridos, según las cifras oficiales.
DCN/Agencias