La dictadura cubana abre la puerta a la inversión privada y extranjera en el sector energético

La dictadura cubana permitirá la extracción de petróleo y gas natural a empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, a partir de agosto. Esta autorización se da bajo condiciones específicas, ya que la gran minería solo será permitida a través de asociaciones económicas e inversiones extranjeras.

Según un decreto del Consejo de Ministros publicado en la Gaceta Oficial, se reorganizan las actividades económicas permitidas para varios tipos de actores, incluidos las empresas estatales y los cuentapropistas. Este decreto forma parte de un conjunto de reformas económicas aprobadas en junio que buscan liberalizar y descentralizar la economía cubana.

Con la nueva normativa, 46 actividades que antes eran prohibidas para el sector privado han sido autorizadas sin restricciones. Además, 35 actividades tendrán condiciones de operación flexibilizadas. Esto implica que micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) podrán, con autorización y un socio estatal, explotar gasolineras. Asimismo, se abre el sector privado a la transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, también con permisos previos.

La fabricación de productos químicos y farmacéuticos estará sujeta a autorización y ciertos permisos. Las mipymes, actualmente más de 15.600, podrán fabricar ciclomotores y otros vehículos, previa certificación técnica. También se permite la explotación de terminales, estaciones ferroviarias, y peajes bajo concesiones administrativas.

Sin embargo, la lista de sectores prohibidos sigue incluyendo áreas como la defensa, la educación formal, y el periodismo, entre otros. La salud pública seguirá estando controlada por el estado, aunque se permitirá la gestión de servicios farmacéuticos a mipymes y cooperativas, siempre que cumplan con requisitos del Ministerio de Salud Pública.

Lázara López Acea, presidenta del Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales, aseguró que las nuevas medidas no buscan la privatización, sino una mayor participación de actores no estatales, manteniendo el papel central de las empresas estatales.

Estas reformas llegan en un momento crítico, con una contracción de la economía cubana del 15% entre 2020 y 2025. La situación se agrava por la presión del Gobierno de EE. UU., que demanda cambios estructurales mientras aplica sanciones que afectan sectores clave de la economía y a entidades extranjeras.

DCN/Agencias

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