
Estados Unidos e Irán protagonizaron ataques dirigidos a infraestructuras y objetivos militares, lo que intensificó la confrontación en el estrecho de Ormuz. Este punto crítico, por donde solía transitarse una quinta parte del petróleo mundial, ha visto un aumento en los ataques que amenazan a civiles y servicios básicos, como plantas de desalinización.
El Comando Central de USA reportó que realizaron ataques durante la séptima noche consecutiva, alcanzando sitios de vigilancia, infraestructura logística militar y capacidades marítimas. Kazem Gharibabadi, viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, comunicó que su país ya no está cumpliendo con los compromisos del acuerdo provisional con Estados Unidos, tras violaciones de este último.
Los mayores daños se registraron en Kuwait, donde un ataque iraní impactó una planta de desalinización y una instalación petrolera. Las autoridades kuwaitíes confirmaron heridos en la instalación petrolera y un incendio en la planta de desalinización, lo que provocó el cierre temporal de varias unidades de generación de energía. Este ataque fue el segundo contra una planta de desalinización en dos días.
Además, bomberos y trabajadores resultaron lesionados al intentar controlar incendios generados por los ataques. Kuwait también restringió su espacio aéreo debido a amenazas de misiles, lo que llevó a Kuwait Airways a reprogramar vuelos.
En Irak, se informó del derribo de drones sobre Irbil, y en Jordania, los sistemas de defensa aérea interceptaron misiles iraníes. Alarmas antiaéreas sonaron en Baréin y Arabia Saudí a lo largo del día.
Los ataques aéreos estadounidenses causaron daños en instalaciones en la provincia de Hormozgán, incluyendo una planta de desalinización que dejó a cerca de 10,000 residentes sin agua. También se reportaron daños en túneles y puentes, afectando el tránsito hacia Bandar Abbas, uno de los puertos más importantes de Irán.
La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que los países que albergan tropas estadounidenses deben estar preparados para una respuesta. Según informes, al menos 50 personas han muerto y más de 500 han resultado heridas debido a los ataques estadounidenses en las últimas semanas.
Irán ha cerrado efectivamente el estrecho al tráfico marítimo, lo que ha incrementado los precios del petróleo y le otorga poder en las negociaciones internacionales. A pesar de que la ruta ha sido considerada de paso internacional, Irán insiste en su control exclusivo sobre la misma. Las tensiones continúan mientras Estados Unidos mantiene su presión y restablece bloqueos a puertos iraníes.
DCN/Agencias