El uso excesivo del celular eleva el riesgo de depresión en adultos mayores, revela un nuevo estudio.

El uso frecuente del teléfono inteligente podría estar ligado al surgimiento de síntomas depresivos en personas mayores, según revela un estudio realizado por la Universidad de Rutgers y publicado en la revista JMIR Aging. La investigación indica que aquellos adultos mayores que consumen noticias, videos o juegos de manera compulsiva tienden a aislarse socialmente, lo que puede aumentar el riesgo de depresión.

Chien-Chung Huang, profesora de Trabajo Social en Rutgers y una de las autoras del estudio, sostiene que la clave radica en la diferencia entre la interacción intencionada y la escapatoria compulsiva. “El mismo dispositivo puede acercar a los seres queridos o convertirse en una barrera que aísla al usuario del entorno”, señala.

Adicción al smartphone e interacción social limitada

El análisis se llevó a cabo a través de encuestas a cerca de 2.600 adultos mayores de 60 años en 87 comunidades de China, donde se evaluaron sus hábitos en el uso de tecnología y la presencia de síntomas depresivos. Los hallazgos indican que la falta de interacción social es el principal factor vinculado a la depresión, seguido de cerca por la dependencia del celular. De hecho, la adicción al smartphone se evidenció en casi todos los casos diagnosticados con depresión.

Grupos vulnerables frente a la depresión digital

El estudio identificó dos perfiles de adultos mayores más propensos a desarrollar depresión debido al uso del dispositivo:

  1. Hombres mayores con menor nivel educativo: Estos enfrentan problemas al usar aplicaciones complejas y se inclinan más hacia el entretenimiento pasivo. Con redes de apoyo limitadas, el celular se convierte en una “muleta aislante” tras la pérdida de un ser querido.

  2. Adultos mayores con altos ingresos y educación superior: A pesar de su estatus, el estudio mostró que no están protegidos de la soledad si el tiempo en pantalla sustituye el contacto interpersonal.

Transformar el celular en una herramienta de bienestar

Los investigadores sugieren que no se trata de prohibir el uso del teléfono en la vejez, sino de redirigirlo hacia actividades con un propósito social. Para prevenir el deterioro de la salud mental en los adultos mayores, se recomienda a familiares y cuidadores:

  • Promover el uso activo: Incentivar videollamadas, mensajería y chats grupales para compartir momentos familiares.

  • Evitar el consumo solitario y pasivo: Acompañar el tiempo frente a la pantalla e integrar a los adultos mayores en interacciones digitales intergeneracionales.

  • Detectar señales de alarma: Prestar atención si el uso del dispositivo empieza a reemplazar actividades y conversaciones en la vida real.

DCN/Agencias

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