El terremoto como un reflejo del fracaso del Estado en el contexto de la corrupción

Los terremotos son fenómenos naturales que, aunque devastadores, no siempre son la única causa de las tragedias que provocan. Así lo plantea el estudio Venezuela 2026: el terremoto que evidenció la corrupción como arma letal, del abogado Juan Carlos Gutiérrez. Este trabajo examina cómo la corrupción, las deficiencias en la regulación y la falta de controles en la construcción son causas que contribuyen a la mortalidad en desastres sísmicos, más allá de la magnitud del evento en sí.

Gutiérrez fundamenta su análisis en investigaciones académicas y documentos internacionales. Su enfoque considera que la letalidad de un sismo no solo se relaciona con su intensidad, sino también con la calidad institucional y la capacidad del Estado para prevenir daños. Cita estudios que evidencian cómo la corrupción incrementa las muertes en desastres naturales.

El estudio compara el terremoto de Venezuela en 2026 con los de Haití en 2010 y Turquía en 2023. En Haití, la falta de regulación y el desvío de fondos para la reconstrucción llevaron a un aumento en la mortalidad. En Turquía, aunque se iniciaron investigaciones penales tras el sismo, hubo una percepción de impunidad entre funcionarios responsables.

En el caso venezolano, Gutiérrez señala que existían normativas de construcción sismorresistente, pero su incumplimiento, sumado a la corrupción, resultó en edificaciones deficientes. No se anunciaron investigaciones penales tras el terremoto de 2026, lo que refleja un contexto de opacidad.

El estudio enfatiza que la corrupción debe ser vista como un factor que incrementa el riesgo de pérdida de vidas. Gutiérrez concluye que el Estado tiene la responsabilidad de prevenir desastres, y que la falta de acción adecuada podría considerarse una violación a derechos humanos.

DCN/Agencias

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