
En la mañana del 3 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar de EE.UU., Donald Trump anunció que su administración tomaría control de Venezuela hasta lograr una transición adecuada.
Siete meses después, tras un doble sismo que dejó más de 3.500 muertos en el país, EE.UU. lidera esfuerzos internacionales en
ayuda humanitaria. Un día después del desastre, Washington anunció un desembolso de 150 millones de dólares, enviando más de 250 profesionales, incluyendo bomberos y médicos, para asistir a los damnificados.
Además, el Comando Sur desplegó aviones y buques para hacer frente a la crisis. Funcionarios estadounidenses, como el general Francis Donovan, se reunieron con autoridades venezolanas, incluido Diosdado Cabello, quien enfrenta acusaciones de narcoterrorismo y agranda la controversia sobre el enfoque de EE.UU. en la emergencia.
Un video viral mostró a un hombre celebrando la llegada de la ayuda estadounidense, mientras un helicóptero sobrevolaba la zona. Las fuerzas estadounidenses llevan a cabo diversas tareas, incluyendo la gestión del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, vital para la respuesta a la crisis.
Hasta el 8 de julio, EE.UU. ha canalizado más de 386 millones de dólares en asistencia a través de ONG y organismos como la Cruz Roja y UNICEF para proveer alimentos, refugio y atención médica. Se estableció un «puente humanitario aéreo» para enviar ayuda semanalmente desde Miami a Caracas.
La logística estadounidense ha sido clave en este despliegue, con la movilización de tropas y recursos. Cerca de 2.000 efectivos estaban trabajando en la asistencia a inicios de julio. A pesar de su amplia ayuda, le han llovido críticas por la percepción de que la entrega es pequeña en comparación con los ingresos petroleros que ahora controla EE.UU.
Una encuesta reciente reveló que el 75% de los venezolanos confían en que EE.UU. contribuirá a superar la crisis. Sin embargo, las fotografías de funcionarios estadounidenses interactuando con Cabello han generado malestar en la población, que observa con desconfianza estas interacciones debido a su reputación. Las tensiones también surgen por la oposición del gobierno de Trump a permitir el regreso de la líder opositora María Corina Machado a Venezuela.
DCN/Agencias