
Valencia – El número de decesos asciende a 4.561 personas, según el último balance presentado por Jorge Rodríguez, pero la incertidumbre sobre el paradero de miles de ciudadanos sigue siendo una constante. Las familias enfrentan una angustia creciente debido a la falta de información sobre quienes aún no han sido localizados.
El gobierno ha evitado proporcionar una cifra consolidada de desaparecidos, denominando como «especulación» cualquier estimación externa. Esta postura contrasta con los informes internacionales y las denuncias de los ciudadanos desde que comenzó la emergencia.
La ONU ha señalado que el total de personas desaparecidas podría ser de hasta 50.000. Por su parte, plataformas ciudadanas han recopilado miles de denuncias de personas que no han sido vistas desde el colapso de sus viviendas.
Familias como la de Miguel Báez, comerciante que busca a su madre y hermano entre los escombros en Caraballeda, representan el drama de quienes aún mantienen la esperanza de poder dar sepultura a sus seres queridos. La falta de una cifra oficial incrementa la dificultad en su proceso de duelo.

El Estado ha reportado 315 cuerpos sin identificar, complicando el proceso de verificación. Aunque la fase de búsqueda sigue activa en ciertos puntos, los rescatistas enfrentan severas limitaciones logísticas.
Mientras el gobierno se enfoca en reubicar a las 17.907 personas que quedaron sin hogar, la búsqueda de sobrevivientes y restos humanos avanza lentamente para preservar la integridad de los cuerpos. La disparidad entre la cifra de desaparecidos que maneja el oficialismo y las denuncias realizadas por voluntarios evidencia la magnitud de la crisis humanitaria actual.
DCN/Agencias