Este jueves, el Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener sus tasas de interés sin cambios en medio de la inestabilidad de los precios energéticos, influenciada por el conflicto en Oriente Medio. La facilidad de depósito se queda en 2,25%, el tipo de refinanciación principal en 2,4% y la facilidad marginal de crédito en 2,65%. Esta decisión marca una pausa tras el aumento que se realizó en junio.
En su comunicado, el BCE destacó que la situación de los precios de la energía sigue siendo incierta y que el efecto completo del choque energético aún no se ha materializado. La institución señaló que existe una alta incertidumbre sobre la duración y la intensidad del choque, así como sobre sus efectos indirectos.
La noticia llega luego de que la inflación en la eurozona se redujera en junio a 2,8%, en comparación con el 3,2% de mayo, marcando el primer descenso del año. La inflación subyacente también mostró una desaceleración, fijándose en 2,4%, lo cual permitió este respiro.
Cabe destacar que esta decisión se produce a solo seis semanas de que el BCE incrementara las tasas por primera vez en casi tres años, en respuesta a los altos precios de la energía que impulsaron la inflación a sus máximos desde septiembre de 2023.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, enfatizó que el aumento de junio no fue una medida preventiva, sino una reacción a la inflación real. Según las proyecciones, el objetivo del 2% no se alcanzará antes de 2027, a menos que se endurezcan más las políticas monetarias. Lagarde mencionó que la orientación futura no está en discusión actualmente, dejando abiertas todas las posibilidades.
DCN/Agencias