Estados Unidos amplió anoche sus operaciones aéreas sobre Irán, indicando que las opciones para negociar se están agotando y que la crisis entra en una nueva etapa de incertidumbre. Medios iraníes reportaron bombardeos en un sitio militar cerca de Tabriz, siendo esta la primera vez que esta área es atacada en el contexto actual de hostilidades que comenzó hace dos semanas.
En respuesta, el gobierno iraní activó sus sistemas de defensa aérea en Teherán, y se reportaron ataques estadounidenses adicionales en Abdanan y Chovar, por las cercanías de la frontera con Irak. Esta serie de bombardeos marca el undécimo día de enfrentamientos, mientras Irán intensifica sus operaciones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin y Jordania.
El ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, se encuentra en Pakistán, uno de los mediadores junto a Catar, aunque no se observan avances en las negociaciones. Un portavoz oficial afirmó que no hay diálogos, solo intercambios de mensajes, acusando a EE.UU. de violar el memorandum de paz del 17 de junio, ahora prácticamente ineficaz.
Además, la tensión se ha trasladado al mar Rojo, donde tres petroleros saudíes con destino a China e India tuvieron que regresar ante amenazas de los hutíes de Yemen, aliados de Irán, quienes podrían lanzar ataques marítimos desde áreas cercanas al estrecho de Bab el-Mandeb.
Los mercados reaccionaron rápidamente, con el precio del petróleo Brent subiendo un 2.7% y los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 y 30 años alcanzando niveles cercanos a máximos en dos meses, en medio de preocupaciones inflacionarias. Washington declara que intensificará su campaña hasta que Irán reabra el estrecho de Ormuz y cese los ataques a embarcaciones en esa ruta.
El conflicto ha dejado un aumento en las bajas. Un reporte del Pentágono confirma la muerte de una sargento estadounidense en un ataque en Jordania, acumulando cuatro bajas militares en la última semana; Irán dice que sus bombardeos han causado más de 50 muertes y 500 heridos.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, indicó ante el Senado que el costo de la guerra ha ascendido a US$37,500 millones, superando estimaciones anteriores.
DCN/Agencias