Las proyecciones de crecimiento para Argentina se mantienen estables en 3% para los años 2026 y 2027, según un sondeo realizado por Reuters a 30 economistas. No obstante, las expectativas de inflación se han ajustado al alza debido a las presiones globales por el aumento en los precios de la energía, en parte por el conflicto en Medio Oriente.
Aunque la estimación del Producto Interno Bruto (PIB) se mantiene sin cambios, varios economistas locales han reducido sus expectativas tras conocer datos de mayo que mostraron un desempeño más débil. Sectores como la industria, el comercio minorista y la gastronomía han enfrentado retrocesos, afectados por la inflación persistente y altos costos de financiamiento.
Las previsiones más recientes sitúan el crecimiento por debajo del 3%, evidenciado por la actividad económica más baja de lo anticipado en mayo. La inflación elevada y los costos de financiación impactan especialmente a los hogares fuera de las áreas más ricas.
Diego Chameides, del Banco Galicia, señaló que la aceleración del crecimiento dependerá de una recuperación más generalizada, que actualmente es impulsada por el aumento en las exportaciones de productos agrícolas, petróleo y minerales, beneficiando a un grupo limitado de empresas y regiones.
El presidente Javier Milei busca encadenar tres años de crecimiento hacia 2027, coincidiendo con un año electoral, lo que representaría la racha más larga desde 2003-2008, periodo marcado por políticas intervencionistas que intenta reformar.
Aunque la inflación actual es inferior al pico del 300% de principios de 2024, se mantiene lejos del objetivo de un dígito establecido por Milei. Chameides confía que el proceso de desinflación continuará si se preserva el actual marco macroeconómico, aunque la inflación de servicios sigue siendo problemática. La economía argentina también enfrentará incertidumbre cambiaria a medida que se acerque la campaña electoral de 2027, con riesgos asociados a la caída del peso y tensiones políticas.
Con información de Reuters.
DCN/Agencias