La recuperación de Venezuela tras los terremotos del 24 de junio plantea la necesidad de un mecanismo que genere confianza entre actores locales e internacionales, según Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica. Propone la creación de una autoridad independiente que se encargue de coordinar los esfuerzos de reconstrucción.
Grisanti sostiene que la magnitud de los daños exige una hoja de ruta que trascienda las diferencias políticas, convocando a todos los sectores: gobierno, oposición, sector privado, iglesias, universidades y estudiantes. A su juicio, es esencial un pacto nacional para definir prioridades y establecer una estrategia común en infraestructura y vivienda.
La propuesta también destaca la necesidad de un ente que articule decisiones de recuperación. Grisanti afirma que esta autoridad debe coordinar la relación entre el Estado, el sector privado y otros actores clave en la reparación y reubicación de afectados.
Un aspecto crucial es que esta autoridad no debe depender del Estado venezolano, dado que las limitaciones institucionales y financieras dificultan su liderazgo en un proceso tan complejo. Esto podría facilitar la generación de confianza necesaria para acceder a recursos multilaterales.
Según Grisanti, el reto mayor radica no solo en obtener financiamiento, sino en establecer un mecanismo creíble para administrarlo. La autoridad debería incluir representantes de diversos sectores de la sociedad, capaces de canalizar recursos externos para la reconstrucción.
La experiencia de otros países afectados por desastres muestra que la coordinación y transparencia son clave para convertir la emergencia en una oportunidad de recuperación económica. Grisanti considera que Venezuela tiene ante sí una tarea monumental, pero también una oportunidad para involucrar a todos los sectores en un proceso de reconstrucción.
DCN/Agencias