Disminución de las donaciones hacia La Guaira mantiene en incertidumbre a los afectados después de 15 días de la tragedia

La caída del flujo de donaciones hacia La Guaira ha dejado a los damnificados en un estado crítico, a dos semanas del desastre natural. La intensa participación inicial de voluntarios ha disminuido considerablemente, lo que genera preocupación por la situación de los afectados.

Las tareas de rescate se han centrado en manos de bomberos, Protección Civil y militares, quienes utilizan grúas y maquinaria en zonas afectadas como Catia La Mar, Macuto y Tanaguarenas. Sin embargo, las posibilidades de hallar sobrevivientes en los escombros son cada vez menores. Una miliciana en el conjunto residencial Belo Horizonte indicó que actualmente se están recuperando solo cuerpos sin vida.

Las áreas de mayor atención son aquellas con alta densidad poblacional, como la Misión Vivienda de Los Cocos. A pesar del despliegue de los equipos de rescate, la magnitud de la destrucción supera las capacidades de respuesta. Muchos edificios que se mantienen en pie presentan graves daños estructurales, aumentando el riesgo de colapsos posteriores. Un ejemplo es un edificio cercano al McDonald’s de Caraballeda, donde se puede ver la palabra «cediendo» pintada en su fachada.

La situación ha desatado una crisis humanitaria en el país, dejando a numerosos damnificados viviendo en campamentos improvisados y carpas a la espera de refugio. La actividad comercial en la zona costera ha quedado paralizada, afectando el sustento de la comunidad. Organizaciones como World Central Kitchen están ofreciendo cajas de alimentos para mitigar la escasez.

El proceso de identificación de las víctimas del sismo ha sido desafiante para las familias. Las autoridades han establecido una morgue provisional en los silos del Puerto de La Guaira, donde se implementa un sistema fotográfico codificado para reconocer los cuerpos recuperados. Los restos son posteriormente trasladados al Cementerio Jardines de la Esperanza, en dirección a Carayaca.

Se ha reportado el ingreso de más de 300 cuerpos desde el 25 de junio, y el jefe del cementerio desmintió rumores sobre fosas comunes, asegurando que cada sepultura se realiza de forma individual y digna. El acceso al cementerio se limita a familiares registrados, buscando evitar confusiones en medio de esta emergencia nacional. La comunidad internacional observa con consternación la magnitud de esta tragedia en Venezuela.

DCN/Agencias

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