Diego Arria: La narcotiranía persiste con el respaldo de EE UU

Terremotos y estabilidad en Venezuela: un análisis crítico

El 24 de junio de 2026, a las 6:04:33 pm, un terremoto de 7.2 y otro de 7.5 en magnitud sacudieron Venezuela, resultando en miles de muertes y desaparecidos. La respuesta del Estado fue tardía, con la ayuda llegando a muchas áreas afectadas más de 24 horas después.

Seis meses antes, el 3 de enero de 2026, Estados Unidos, tras la salida de Nicolás Maduro y Cilia Flores, decidió que quienes habían llevado a la crisis serían responsables de la estabilidad en el país. Edmundo González Urrutia dejó de ser presidente electo y Delcy Rodríguez asumió interinamente, bajo un plan de estabilización propuesto por Marco Rubio. A pesar de la reactivación de ventas de petróleo a Estados Unidos y el levantamiento de sanciones, muchos venezolanos no percibieron mejoras significativas en sus condiciones de vida.

El sistema de apoyo, como los CLAP, continuó, mientras el régimen no cesó la represión y la tortura. Aunque se establecieron nuevas relaciones con Estados Unidos, los mismos actores seguían en el poder.

Diego Arria, exdiplomático, critica la postura de Washington, afirmando que preservó el mismo sistema que destruyó la democracia en el país. La gestión de la crisis post-terremoto mostró la falta de protección para la población y una continuidad del aparato represor. En la jornada de rescate, el gobierno careció de una respuesta organizada, evidenciando la desconexión entre la administración y las necesidades del pueblo.

La situación actual, marcada por fenómenos naturales y la histórica crisis política, resulta crítica, con la población clamando por una solución auténtica y efectiva que garantice su bienestar.

DCN/Agencias

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