
Valencia. Las experiencias de Japón y Chile en técnicas de construcción ante sismos pueden ofrecer importantes lecciones a Venezuela. La ingeniería sismorresistente se ha vuelto esencial para prevenir tragedias como las provocadas por el reciente doble terremoto en el país. Especialistas reconocidos, como Juan Carlos de La Llera, rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Eduardo Kausel, profesor emérito del MIT, subrayan que la tecnología actual tiene el potencial de salvar muchísimas vidas.
El estudio de las estructuras que colapsaron en La Guaira indica que no solo se trata de un buen diseño, sino también de la correcta ejecución técnica y el cumplimiento de las normativas establecidas.
Hay dos enfoques en la ingeniería sismorresistente. El primero, el convencional, busca evitar el colapso total y permitir daños menores. El segundo, el enfoque moderno, aspira a que los edificios sigan operativos incluso después de sismos fuertes. Este enfoque incorpora tecnologías innovadoras, como los aisladores y los disipadores de energía. Los aisladores actúan como una capa de acero y goma que permite a los edificios moverse sobre su fundación, disminuyendo el movimiento hasta diez veces. Por su parte, los disipadores funcionan como amortiguadores, absorbiendo la energía que podría destruir las estructuras.
Los expertos alertan que muchas edificaciones en Venezuela fallan por defectos fundamentales, como la mala adherencia entre el concreto y el acero. Kausel considera preocupante que el acero de refuerzo aparezca sin residuos de concreto, lo que sugiere fallas en el proceso constructivo.
Para una ingeniería sismorresistente efectiva, se requiere seguir principios básicos:
Además, se ha identificado que el terreno puede amplificar dramáticamente los sismos, especialmente en áreas de rellenos aluviales como La Guaira. Esta amplificación puede convertir sismos moderados en desastres debido al comportamiento de «gelatina» de los suelos blandos, sumado al fenómeno de resonancia, donde la frecuencia de vibración del edificio coincide con la del suelo.
DCN/Agencias