
La Patilla
En 2010, un fuerte terremoto golpeó Haití, lo que llevó a Estados Unidos a poner en marcha una operación masiva de ayuda que incluyó más de 3 millardos de dólares, el despliegue de 7,000 soldados y la suspensión de deportaciones de haitianos.
En contraste, la situación en Venezuela, afectada por terremotos recientes, ha recibido una respuesta mucho más limitada. Según la administración de Donald Trump, Estados Unidos ha prometido 300 millones de dólares y ha enviado aproximadamente 900 efectivos militares al país. Hasta ahora, no se ha anunciado la detención de las deportaciones de venezolanos.
Como periodista que estuvo en Puerto Príncipe tras el terremoto de Haití, puedo señalar diferencias significativas entre ambos casos: Haití es más pobre, el número de víctimas en 2010 fue alarmante, y la relación de Estados Unidos con el mundo ha cambiado drásticamente desde entonces.
Sin embargo, existen paralelismos inquietantes entre los desastres. En ambos países, se reportaron edificios de hormigón colapsados, morgues saturadas de cuerpos, críticas a la respuesta gubernamental y civiles organizando rescates entre los escombros.
Las imágenes de las ciudades cubiertas de polvo y ruinas reflejan el deterioro de los servicios de emergencia, la pobreza generalizada y la disfunción política en Haití y Venezuela.
Desde el desastre en Haití, la administración de Trump ha expresado disconformidad con la ayuda internacional, debilitando a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que es la responsable de distribuir asistencia exterior, y recortando la asistencia a naciones en situaciones críticas.
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DCN/Agencias