
Crisis Energética en Cuba Aumenta a Niveles Críticos
Cuba enfrenta su mayor afectación energética desde que se comenzaron a registrar estadísticas en 2022. La tasa alcanzó un pico del 72 %, registrado el 5 y 17 de julio, coincidiendo con la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en La Habana.
Desde mediados de 2024, la isla ha estado en medio de una profunda crisis energética, atribuida a diversas causas, incluyendo un sistema eléctrico obsoleto y falta de inversión. Esta situación se ha visto agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
En julio, se reportaron tres apagones nacionales en solo siete días, acumulando un total de cinco en el año. En La Habana, los cortes de energía promedian más de 20 horas al día, mientras que en otras regiones las interrupciones pueden durar varios días.
La Unión Eléctrica (UNE) pronosticó una capacidad de generación de apenas 850 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3.200 MW. Esto significa que se estima que se desconectarán 2.380 MW para prevenir apagones desordenados. Además, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no estarán operativas por averías o mantenimiento, lo que afecta gravemente la capacidad de producción.
Una de las centrales más importantes, la Antonio Guiteras, ha sufrido unas 20 salidas debido a problemas mecánicos en lo que va del año. Otro 40 % de la generación eléctrica proviene de motores que requieren diésel y fueloil, pero esta fuente está parada desde enero por el mencionado bloqueo.
El 20 % restante de la energía se obtiene de gas y fuentes renovables, en su mayoría con apoyo chino. Se estima que Cuba necesita más de 100.000 barriles de petróleo diarios para satisfacer su demanda energética, de los cuales produce alrededor de 40.000. El resto debe ser importado.
Expertos indican que la modernización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) requeriría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, una cifra que excede las posibilidades económicas de Cuba, que atraviesa una severa crisis financiera desde hace más de seis años. Esta crisis energética ha impactado negativamente la economía estatal, la cual se espera que se contraiga al menos un 6,5 % este año, después de una caída acumulada de más del 15 % en los últimos cinco años.
DCN/Agencias