
En la cuenca del río Limón, en La Guajira venezolana, el ganado vacuno introducido por los conquistadores españoles entre 1527 y 1530 ha pasado por un prolongado proceso de adaptación a las exigentes condiciones climáticas de la región. Tras casi 500 años de resistencia, esta adaptabilidad ha dado lugar a una nueva raza conocida como criollo limonero.
A pesar de su notable evolución, el criollo limonero enfrenta serios riesgos de extinción, según Jesús Vizcaíno, médico veterinario y profesor en la Universidad del Zulia y la Universidad Politécnica Territorial de Maracaibo (Uptma). La llegada de razas especializadas para la producción de leche y carne ha relegado al criollo, afectando su supervivencia, aunque Vizcaíno sostiene que esta raza podría ser clave frente al cambio climático que agrava las condiciones agropecuarias en Venezuela.
Jesús Muñoz, también médico veterinario de Agropecuaria Inmuroca, destaca que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha catalogado como extintos al criollo limonero de Quebrada Arriba y al criollo apureño, salvo por algunos reproductores no clasificados que quedan en áreas remotas del país.
Con el paso de los años, el criollo ha modificado su pelaje, reduciendo su tamaño para soportar mejor las altas temperaturas tropicales. Asimismo, ha desarrollado una grasa en la piel que le ofrece mayor protección ante los intensos rayos del sol. Estas adaptaciones lo convierten en un animal más resiliente al clima que las razas cebuínas, las cuales llegaron más tarde a América.
El criollo presenta también mayor resistencia a parásitos y plagas, adaptándose con facilidad a diversos terrenos y manteniendo la producción de leche, incluso bajo condiciones alimenticias precarias. Aunque su rendimiento es inferior al de las razas importadas, produciendo entre 5 y 10 litros de leche al día, se estima que, con mejoras en alimentación e hidratación, puede contribuir significativamente al aumento de la producción láctea en Zulia.
En cuanto a su fertilidad, el criollo es capaz de quedar preñado en tan solo 30 a 45 días y parir un becerro anualmente, lo que podría facilitar el crecimiento del rebaño. Sin embargo, Muñoz indica que, actualmente, el criollo limonero, tanto mestizo como puro, no supera el 1% del total del ganado nacional.
Aunque es considerado más pequeño que las razas cebuínas, las hembras del criollo pueden pesar hasta 400 kilos, mientras que los machos alcanzan alrededor de 700 kilos, lo que lo hace valioso también para la producción de carne.
El ingeniero agrónomo Carlos Barroso, director de la Finca El Laral en Carrasquero, menciona que su institución mantiene tres estaciones experimentales dedicadas a la conservación y reproducción del criollo limonero, asegurando la preservación de su genética, incluyendo unos 150 animales puros en la Finca El Laral.
DCN/Agencias