Cinco alimentos esenciales para fortalecer nuestros huesos, además de la leche.

Nuestra densidad ósea comienza a disminuir más temprano de lo que muchos piensan. Por eso, una dieta adecuada es clave para mantener nuestro esqueleto saludable. Desde pequeños, nos han enseñado que consumir leche es fundamental para tener huesos fuertes, con la promesa de que el calcio que contiene ayuda a su desarrollo. Sin embargo, ese consejo inicial no suele complementarse con información sobre la fragilidad ósea que podemos enfrentar en etapas posteriores, y los riesgos que eso conlleva, como fracturas.

Es importante destacar que, sea cual sea nuestra edad, hay medidas que podemos tomar para mejorar nuestra salud ósea. La alimentación balanceada y un estilo de vida activo son esenciales. La salud ósea se establece mucho antes de que aparezcan signos de debilidad. Según la profesora Kate Ward, la densidad ósea se acumula en la infancia y juventud; a partir de ese pico, comenzamos a perderla con la edad. A nivel mundial, cerca de 500 millones de personas sufren osteoporosis, una condición que debilita los huesos, muchas veces sin síntomas hasta que ocurre una fractura.

En particular, las mujeres son más propensas a esta pérdida durante la menopausia, aunque los hombres también pueden verse afectados. La osteoporosis, en el pasado, solía considerarse una enfermedad femenina, pero con el aumento de la esperanza de vida, más hombres llegan a edad avanzada y presentan síntomas.

Para fortalecer los huesos, se pueden incluir en la dieta productos lácteos como queso y yogur, ricos en calcio y proteínas. Un vaso de leche de 200 ml aporta alrededor de 260 mg de calcio. Estudios han mostrado que un mayor consumo de lácteos puede reducir el riesgo de caídas y fracturas.

Otra fuente importante es la soya, con alimentos como el tofu y las habas de edamame, que también cuentan con calcio. Las isoflavonas que se encuentran en la soya pueden tener un impacto positivo en la densidad ósea.

Las semillas de chía son ricas en calcio y también ayudan a combatir la inflamación, que es un factor que afecta la salud ósea. Las frutas secas, como higos y ciruelas, aportan calcio y otros nutrientes, contribuyendo a la salud ósea en general.

Por último, el pescado enlatado, como sardinas, es otra buena fuente de calcio y proteínas, además de contener vitamina D, esencial para la absorción de calcio. En conclusión, mantener una dieta variada y nutritiva es fundamental para proteger nuestros huesos, acompañada de actividad física regular.

DCN/Agencias

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