Mudarse de Caracas a otra gran ciudad del mundo podría resultar en un aumento considerable de los ingresos. Por el contrario, trasladarse a la capital venezolana comúnmente conlleva a una disminución salarial. Esta es una de las conclusiones que expone el economista Giorgio Cunto, quien se basa en un comparador publicado por The Economist, proveniente del estudio académico The Global Value of Cities, realizado por investigadores de la Universidad de California en San Diego y otras instituciones.
Según Cunto, Caracas tiene una prima salarial aproximada de -50%, lo que indica que, descartando las características individuales de los trabajadores, la ciudad ofrece salarios notablemente más bajos que muchas otras urbes comparadas.
El estudio mencionado trata de determinar cómo influye la ciudad en la remuneración de sus residentes. Para ello, los investigadores analizaron las trayectorias laborales de 513 millones de personas en más de 220.000 localidades en 191 países, con el fin de identificar el «efecto ciudad», que implica el impacto del lugar de residencia en los ingresos, más allá de las capacidades individuales.
Los autores del informe concluyen que la ubicación juega un papel clave en las disparidades salariales, destacando que las ciudades más productivas generan ingresos significativamente más altos.
Cunto señala que la situación salarial en Caracas refleja una realidad más amplia de la economía venezolana. Asimismo, sugiere que una ciudad con una prima salarial negativa enfrenta mayores retos para atraer y retener a trabajadores calificados, dado que ofrece menos oportunidades económicas en comparación con otras ciudades.
Aunque el economista admite que el análisis es simplificado y no considera todos los factores que inciden en la migración, lo considera un indicador valioso para evaluar la competitividad económica de las ciudades. Por último, el estudio advierte que las diferencias salariales están vinculadas a la productividad empresarial y la diversidad industrial, sugiriendo que disminuir estas brechas podría incrementar los ingresos en economías en desarrollo.
DCN/Agencias