
La onda tropical número 22 ha llegado a Venezuela, generando pronósticos de fuertes lluvias y actividad eléctrica en varias regiones. Este fenómeno se presenta en un contexto complicado, donde brigadas civiles y militares están realizando labores de búsqueda y rescate tras el terremoto que afectó al país el 24 de junio.
Las condiciones climáticas han llevado a los cuerpos de seguridad a mantenerse en alerta, dado que la estabilidad de suelos y estructuras puede estar comprometida. Con el ingreso de este sistema nuboso, se suma un nuevo desafío para las comunidades que todavía están lidiando con las secuelas del sismo.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) ha estado dando seguimiento al desplazamiento de la onda tropical, que comenzó su trayecto sobre la Guayana Esequiba en la madrugada y se dirige hacia el occidente del país. Según un reporte emitido por la institución, el fenómeno interactúa con la zona de convergencia intertropical, lo que provoca formaciones nubosas asociadas a lluvias y chubascos, algunos con actividad eléctrica.
El análisis del Inameh especifica que las regiones que más sufrirán las consecuencias de las lluvias son el nororiente, el centro norte costero y la región insular. Estas áreas han reportado daños materiales significativos por los recientes sismos, con numerosos edificios afectados, algunos colapsando por completo.
Debido a esta situación, el Inameh ha decretado un estado de observación permanente en todo el territorio nacional. El pronóstico indica que el cielo se mantendrá parcialmente nublado, con lluvias y descargas eléctricas esperadas hasta la medianoche.
Las regiones más impactadas por las lluvias, según el reporte, incluyen:
La llegada de estas lluvias intensifica la necesidad de asegurar los campamentos temporales donde residen las familias damnificadas. En cuanto al balance de víctimas, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que se contabilizan 2,645 fallecidos, 12,400 heridos y más de 6,000 personas rescatadas de escombros. Sin embargo, no se ha proporcionado un número oficial de desaparecidos. El Estado está supervisando quebradas y cuencas fluviales para mitigar riesgos adicionales que puedan surgir.
DCN/Agencias