
El Consejo de Europa clama a FIFA por un diálogo para proteger el fútbol de presiones externas
En un contexto donde el fútbol y la política a menudo se entrelazan, el Consejo de Europa, compuesto por 46 naciones del viejo continente, ha hecho un llamado contundente a la FIFA para iniciar una conversación sobre cómo salvaguardar el deporte de influencias externas como la política, las finanzas y las apuestas. Alain Berset, secretario general del organismo, expresó en un comunicado su preocupación por el impacto que estas presiones podrían tener en la integridad del juego.
Berset citó un incidente específico en el que un presidente de Estado contactó a la FIFA para suspender una sanción que afectaba a Folarin Balogun, estrella de la selección estadounidense. Esta intervención permitió que el jugador disputara un partido durante el mundial, desatando críticas sobre la validez de las decisiones arbitrales cuando se ven alteradas por influencias políticas.
El llamado de Berset no se queda ahí; propuso la creación de un «tercer tiempo», un espacio de diálogo que inicie desde ya, con la mirada puesta en establecer un marco de integridad para la Copa del Mundo de 2030, que tendrá lugar en España, Marruecos y Portugal. Asegura que aunque la final entre España y Argentina cierre esta edición del mundial, la preocupación por el futuro persiste, con los inminentes desafíos que traerán el dinero y el poder al centro de la conversación.
El secretario del Consejo también abordó el peligro del fraude asociado a las apuestas. Resaltó que por primera vez, la FIFA se ha asociado con empresas del sector de mercados predictivos, las cuales tienen presencia directa en los estadios, lo que podría contribuir a prácticas deshonestas durante el torneo.
Fundado en 1949, el Consejo de Europa tiene su sede en Estrasburgo, Francia, y aunque no forma parte de la Unión Europea, incluye a 46 países que abogan por los derechos humanos y la democracia. Berset subrayó la relevancia de la cooperación internacional en la implementación de normas que fortalezcan la seguridad de los espectadores y luchen contra el dopaje y el amaño de partidos.
Así, el Consejo de Europa lanza un claro mensaje: el fútbol no debe ser un campo de maniobras para el poder, y es imperativo establecer reglas que protejan la esencia del deporte.
DCN/Agencias