
Un Tribunal de Apelaciones de EE. UU. dio luz verde este martes al Gobierno de Donald Trump para reanudar las deportaciones aceleradas en todo el país. Este procedimiento, originalmente destinado a quienes cruzan la frontera, permitirá expulsar a indocumentados sin que tengan la oportunidad de presentar su caso ante un juez.
El fallo fue tomado por votación de dos a uno por los jueces del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia, quienes consideraron que no se vulneran los derechos de los inmigrantes al aplicar esta medida más allá de la frontera.
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump había ordenado al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) implementar este proceso, conocido como ‘expulsión acelerada’, para apresar a extranjeros que no puedan probar que llevan menos de dos años en el país, sin permitir una audiencia ante un juez de inmigración.
Este tipo de deportación se aplica comúnmente a indocumentados detenidos cerca de la frontera sur, quienes suelen ser regresados a México en pocos días. Con esta nueva orden, los agentes de ICE podrán también deportar a personas detenidas en áreas más alejadas de la frontera.
La opinión mayoritaria fue redactada por el juez Justin R. Walker, nombrado por Trump, quien estuvo de acuerdo con la jueza Neomi Rao, también designada por el presidente. Walker escribió que la cuestión no es si algunos funcionarios implementan incorrectamente una directriz, sino si la directriz misma es ilegal.
El fallo representa una victoria para la agenda migratoria del gobierno. Además, responde a una demanda de la organización Make the Road New York, que alegó que la orden de Trump era inconstitucional y violaba los derechos al debido proceso. En este sentido, Walker argumentó que la directriz del presidente no elimina la posibilidad de que los extranjeros sean escuchados de manera significativa.
DCN/Agencias