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La situación en Cuba presenta un horizonte incierto, especialmente en cuanto a su liderazgo. Un personaje destacado es Rosa María Payá, opositora cubana y cabeza de la iniciativa Cuba Decide, quien ha tomado protagonismo en el Acuerdo de Liberación firmado hace dos meses en Miami. Este pacto, firmado por disidentes de Pasos de Cambio y la Asamblea de la Resistencia Cubana, busca establecer un camino hacia la transición democrática en la isla. Recientemente, fue ratificado en Madrid con la participación de representantes del exilio en Europa.
Payá, hija del reconocido líder Oswaldo Payá y miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, figura entre las más respaldadas por los cubanos, según una encuesta de 36 medios independientes. En una entrevista previa a la firma del acuerdo, comentó: “El cambio va a necesitar de todos los cubanos dentro y fuera. La Cuba que queremos construir es para todos.”
Al ser consultada sobre la presión de Estados Unidos hacia Cuba, Payá mencionó: “Hemos abogado por un incremento de la presión sobre los que están en el poder y agradecemos al Gobierno de los Estados Unidos por hacerlo, dado que tienen la responsabilidad de la represión en las calles.”
Sobre las similitudes con Venezuela, explicó que ambos países comparten destinos entrelazados, señalando que el régimen cubano ha influido en la crisis democrática de Venezuela durante los últimos 25 años. Sin embargo, destacó que la estructura de poder en Cuba es monolítica, lo que requiere la salida de un grupo específico para facilitar una transición democrática. “El Acuerdo de Liberación es un plan para gestionar este proceso y llevar a cabo elecciones libres en Cuba”, afirmó.
Cuando se le preguntó sobre la necesidad de intervención de Estados Unidos, Payá respondió que la liberación no requeriría intervención externa, pues se trata de permitir que las libertades sean restauradas sin represión. La estabilización y reconstrucción podrían comenzar de inmediato si se respetan los derechos humanos, enfatizó.
Para más información, se puede consultar la publicación original en EL MUNDO.
DCN/Agencias