
Los rescatistas mexicanos, parte del Batallón de Atención a Emergencias (BAE) del Ejército Mexicano, llegaron a Venezuela tras los terremotos que sacudieron la zona norte del país. Desde su llegada el jueves por la noche, han calificado esta situación como “una de las tragedias más grandes” a las que han hecho frente, debido a las considerables dimensiones del daño.
Presentes en situaciones de desastre en lugares como Chile, Japón y Turquía, el BAE ahora cuenta con 280 militares que se han unido a casi 300 miembros de la Cruz Roja, equipos de bomberos y protección civil. Hasta la fecha, han llegado tres aviones, dos Boeing 737 y un Hércules, a La Guaira, epicentro del desastre. Allí hay más de 1.700 fallecidos y 5.000 heridos.
El campamento principal de los rescatistas está ubicado en un antiguo campo de golf en Caraballeda, que ha sido transformado en centro de operaciones y refugio para quienes han perdido sus hogares. Desde este lugar, los equipos trabajan en turnos de más de ocho horas para atender las áreas más afectadas.
Un teniente del BAE destacó que la densidad de población y la estructura de edificios altos complican las labores de rescate. Relató el caso de un edificio colapsado donde su equipo encontró a cuatro víctimas sepultadas en un espacio mínimo. A pesar de los retos, han logrado rescatar con vida a tres personas y han recuperado varios cuerpos.
El protocolo de rescate comienza con una evaluación del daño estructural, seguido por un proceso de llamado para localizar sobrevivientes. Si logran captar ruido, el equipo pasa a demarcar la zona y luego utilizan herramientas como sierras y taladros para abrirse paso entre los escombros. En este escenario, se han encontrado con materiales de construcción más resistentes, lo que ha dificultado el proceso de rescate. Un caso emblemático fue la recuperación de una víctima que estuvo atrapada por horas, demorando casi 12 horas en ser rescatada.
El equipo continúa trabajando para ayudar a las víctimas y brindar apoyo en medio de esta crisis.
DCN/Agencias