«Regreso Trágico: La Familia que Regresó de España a Venezuela y Fue Atrapada por los Terremotos»

Terremoto en La Guaira: Familias atrapadas y tristeza en Marín
Eduardo Campos, un vecino de Marín, Pontevedra, estaba en su auto rumbo a trabajar cuando escuchó sobre el terremoto en Venezuela. Desde entonces, ha buscado información sobre la familia Hernández Taberneiro, que está atrapada en La Guaira, la zona cero del desastre.
La familia, compuesta por Yhosvany Hernández, su esposa Adela y sus hijos Lía y Ulises, había emigrado a Galicia hace siete años. Este viaje a Venezuela era su primera visita desde entonces. Tenían planeado regresar el 16 de julio, pero ahora forman parte de los 138 españoles desaparecidos tras el derrumbe. Hasta la fecha, se reportan al menos 17 muertos, aunque las autoridades advierten que las cifras podrían ser mucho mayores.
La familia se encontraba celebrando un cumpleaños el día del terremoto, cuando su hogar, un segundo piso, colapsó. Hasta el momento, no ha llegado maquinaria pesada a la zona devastada. Mabel Hernández, hermana de Yhosvany, permanece en el lugar y expresa su impotencia por la falta de acción. Ellos intentan despejar los escombros con sus propias manos, en un vecindario olvidado.
La tragedia ha dejado a Mabel meditando sobre la pérdida y el sufrimiento. Ella había reunido a su familia para los cumpleaños, pero ahora enfrenta la posibilidad de que no haya sobrevivientes. Su hijo y la esposa de este se salvaron al salir a la calle justo antes del colapso.
Mientras tanto, Eduardo vive la angustia de estar a 7,000 kilómetros y desea poder ayudar. Su hijo, un amigo cercano de Ulises, aún no comprende la magnitud de la tragedia. Eduardo teme perder la esperanza y lidia con el dolor en la distancia.
El rescate es ineficaz y muchos en la comunidad sienten que han sido abandonados. La situación es desesperante y la falta de recursos es evidente. Algunos vecinos han logrado hacer sonar las alarmas sobre la falta de maquinarias y combustible. En estas circunstancias, la incertidumbre pesa como una sombra sobre los afectados y sus seres queridos en el exterior.
DCN/Agencias