
Leopoldo López Gil (1944), padre del ex-preso político Leopoldo López, ha permanecido alejado de la política activa, pero sigue comprometido con la lucha por la libertad y la democracia en Venezuela. Recientemente, presentó en Madrid, donde reside exiliado desde hace más de diez años, sus memorias tituladas La vida sigue, la lucha continúa (Ediciones Temple). En su obra, destaca la necesidad de persistir en la búsqueda de libertad y justicia.
López Gil enfatiza que la defensa de los principios democráticos no se limita a individuos o grupos, sino que involucra a toda la sociedad y debe ser transmitida de generación en generación. Además, resalta la vocación política como un servicio constante, no superficial. A lo largo de sus cerca de 300 páginas, subraya la importancia de la educación para el futuro del país, recordando su participación en la creación de becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho en los años setenta.
López Gil también aborda la crítica situación del sistema educativo en Venezuela, mencionado que las escuelas públicas funcionan solo dos días a la semana. Esto se agrava por la crisis energética, con apagones que afectan al 70% del país, dificultando el estudio nocturno. Señala que un profesor de la Universidad Central de Venezuela gana apenas 17 dólares al mes.
En una reciente entrevista, López Gil comentó sobre la situación política actual en Venezuela, mencionando que aproximadamente un 30% de la población sigue apoyando al chavismo. La figura de Delcy Rodríguez al frente del país es considerada por él tan ilegítima como la que tuvo Nicolás Maduro. Destacó que, aunque el presidente Trump consideraba a Maduro ilegítimo, otros líderes igualmente cuestionables están actualmente en posiciones de poder, como en el Parlamento y el Tribunal Supremo, donde la última elección legítima fue en 2015.
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DCN/Agencias