
La NASA presentó este martes a los cuatro astronautas que formarán parte de la misión Artemis III, programada para 2027, marcando un hito en el regreso de los humanos a la Luna, más de 50 años después de la misión Apolo 17.
La tripulación incluye a Andre Douglas, ingeniero, y Frank Rubio, médico de aviación, ambos especialistas de misión. El piloto será el italiano Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Italiana, y el comandante será Randy Bresnik, excomandante de la Estación Espacial Internacional.
El anuncio se realizó en el Centro Espacial Johnson en Houston, donde estuvieron presentes las cabezas de la NASA, así como representantes de las empresas Blue Origin y SpaceX, que están desarrollando sistemas para la misión.
Artemis III se enfocará en un vuelo de prueba en la órbita terrestre para validar tecnologías y procedimientos para futuras misiones lunares. Según el administrador de la NASA, Jared Isaacman, la meta es establecer una base lunar y potenciar el desarrollo científico y económico en la Luna.
El programa incluye pruebas de acople para la nave Orion con módulos de aterrizaje de Blue Origin y SpaceX. Además, contempla varios lanzamientos en un breve período, utilizando el cohete SLS de la NASA y vehículos de las compañías privadas.
La misión está prevista para durar alrededor de dos semanas, superando en cuatro días a la Artemis II, que sobrevoló la Luna este año. Si Artemis III cumple con sus objetivos, se espera que Artemis IV, programada para 2028, lleve de nuevo astronautas a la superficie lunar.
Jeremy Parsons, responsable del programa Luna-Marte de la NASA, destacó que la misión busca minimizar riesgos en futuras misiones tripuladas, con la meta de que EE. UU. regrese a la Luna antes que China. Durante la Artemis III, Orion se acoplará primero con un módulo de prueba de Blue Origin y luego con una versión de prueba de Starship de SpaceX, llevando a cabo diversas evaluaciones tecnológicas.
En otro contexto, el anuncio se produce tras la explosión de uno de los cohetes de Blue Origin, un incidente que ha generado interrogantes sobre su impacto en los planes de la NASA. A pesar de ello, Parsons expresó confianza en que el cohete New Glenn estará listo a tiempo, destacando que los contratiempos son oportunidades de aprendizaje.
DCN/Agencias