La exposición continua a la tecnología digital impacta negativamente en la salud mental

En una época caracterizada por la hiperconectividad y el constante flujo de notificaciones, el silencio ha pasado de ser algo común a convertirse en un lujo. Recientes investigaciones en el campo de la psicología han revelado que hay una clara diferencia generacional en la manera en la que se percibe y se disfruta el silencio. Las personas de entre 55 y 75 años muestran una mayor capacidad para tolerar y disfrutar de momentos sin ruido al compararse con los más jóvenes.
Esta diferencia no se debe a la personalidad, sino a un proceso de adaptación neurológica. La neuropsicología indica que nuestro sistema nervioso determina lo que considera “normal” y “seguro” en función de los estímulos que se experimentan durante el crecimiento. Para quienes nacieron entre 1950 y 1970, los momentos sin música o pantallas eran parte de su rutina diaria y no se sentían como un vacío que necesitaba ser llenado. En contraste, los jóvenes, acostumbrados a gratificaciones instantáneas, tienden a ver el silencio como una falta de información, lo que puede provocar ansiedad.
Lejos de ser una simple falta de ruido, el silencio es fundamental para el bienestar del cerebro. Estudios han demostrado que, en la ausencia de ruido, se activa lo que se conoce como la «red neuronal por defecto», esencial para consolidar la memoria, procesar experiencias y estimular la creatividad. Expertos indican que disminuir la exposición a estímulos externos ayuda a reducir sustancialmente los niveles de cortisol, la hormona del estrés, facilitando a su vez la atención selectiva. Así, el silencio se presenta como una herramienta vital para combatir la fatiga mental acumulada tras un día de sobrecarga informativa.
La variación en la tolerancia al ruido revela cómo la tecnología ha moldeado nuestras capacidades cerebrales. Lo que antes era un hábito común entre las generaciones mayores, ahora se ha convertido en un recurso valioso, lo que ha llevado al aumento de «retiros de desconexión» y pausas tecnológicas voluntarias. En un mundo que avanza rápidamente, reconocer la importancia del silencio se ha vuelto esencial para la salud mental. Mientras que los jóvenes empiezan a ver la pausa como un ejercicio necesario, las generaciones mayores nos recuerdan que el silencio no solo trae calma, sino que es fundamental para nuestra salud y creatividad.
Vía El Regional del Zulia
DCN/Agencias